Bodas con encanto en el País Vasco... ¡Vivan las amigas de la novia!

El pasado 14 de octubre, celebramos en El Molinar (Gordexola, Vizcaya-Bizkaia) una de las últimas bodas de 2017. Una de esas bodas que ahora se llaman “bodas con encanto” y que no nos resistimos a contaros. La boda de Maite y Claudio.

Hablamos de una de las últimas del año porque, aunque no lo parezca hablando de El País Vasco, o de Vizcaya en este caso, la temporada de bodas se suele alargar hasta noviembre e incluso, algún año, hasta diciembre. Y es que, aunque penséis lo contrario, el tiempo suele acompañar en un alto porcentaje de ellas.

 

EL BUEN TIEMPO DE OCTUBRE

Y éste es el caso. Como decimos, la boda de Maite y Claudio se celebró a mediados de octubre, un día precioso, lleno de sol y con temperaturas que invitaron a celebrar en los jardines de una de las fincas con más encanto de las que tenemos en Bokado: El Palacio El Molinar.

El Molinar es un lugar mágico, con encanto. En un entorno rural, el majestuoso palacio de piedra se encuentra rodeado de unos jardines impresionantes por lo verde y por la cantidad de vegetación natural que allí crece. Un entorno espectacular para celebrar una novia. Y a escasos kilómetros de Bilbao. No se puede pedir más.

No queremos hablar mucho de El Molinar porque ya lo hemos hecho en otros artículos, pero para los que estáis buscando tener una boda con encanto cerca de Bilbao, os dejamos dos links que os van a ser muy útiles: Espacio del Palacio el Molinar y Cómo casarse en el País Vasco viviendo en Londres.

 

 

LOS PROTAGONISTAS DE ESTA BODA CON ENCANTO: LOS NOVIOS

Los protagonistas de esta boda con encanto y encantadora fueron Maite y Claudio, una pareja de ésas que merece la pena conocer y con las que da gusto volcarse para que todo salga bien. 

Ella, sobria, calmada, templada, amable, atenta… Él, puro nervio, futbolero, amante del Athletic y un apasionado de los veleros. De hecho, a las mesas de esta boda les pusimos nombres de velero, incluida la de los novios, que se llamó Saiola por el velero de Claudio.

Por cierto Claudio, que cuando quieras nos llevas en el Saiola. Solo tienes que pedirlo… ;) ;) ;)

Los dos se complementaban a la perfección y debido al trabajo de Maite, fue Claudio el que se dedicó a la organización de la boda. Detallista y controlador en el trabajo, ni que decir tiene que todo quedó impecable. Es una gozada trabajar así.

Y además de simpáticos, amables y buena gente, resulta que los novios… ¡Son guapos! Como podéis ver en estas fotos

 

 

 

  

¿A que teníamos razón? ¡Un estilazo de novios! (La que veis con la sonrisa asomada en la foto de Maite es Leire, nuestra comercial dedicada a El Molinar. Si queréis ver la finca, ésta es la persona indicada y éste su teléfono 673 20 47 74. ¡No dudéis en llamarla ya! Los que os habéis casado aquí, ya sabéis quién es y, sobre todo, cómo es. Porque... ¡Cómo es nuestra Leire!). 

Por cierto, las fotos son de Usual Fotográfica y son una pasada. Pinchad en el nombre y visitad su página si queréis.

Y ahora, lo prometido. Las amigas.

 

LAS AMIGAS EN LA BODA

En nuestra larga experiencia organizando bodas con encanto, las hemos visto de todos los colores pero de lo que podemos dar fe es de que aquella boda donde hay una buena cuadrilla de amigos o de amigas… ¡La boda es un éxito total!

Es el caso de ésta. Las amigas le dieron un toque de sal y color a una boda que, ya desde el principio, se preveía divertida. Y decimos que ya se preveía porque, sin que la novia supiera nada, las amigas se habían compinchado para ir igual vestidas. ¡Y éste fue el resultado!

 

 

 

Como podéis ver, lo del color no lo decimos por decir. Y eso que el 14 de octubre, como se ve en la foto, ya venía con la luz y el color puestos. Pero nunca sobra… ¡Esas faldas rosa fresa! Chulada total.

Pues además de color, la cuadrilla de amigas le pusieron gracia y diversión a la boda. Ya decimos que, cuando hay una cuadrilla así, la boda suele ser un éxito total. Y así fue.

Que no necesitamos decirlo nosotros, que las fotos hablan por sí mismas… Y si no, ojo a la siguiente.

 

 

No nos diréis que el posado de la foto no habla a las claras de esta cuadrilla. Por algo la hemos elegido como portada de este artículo. No tenemos más que declarar... ;)

Simpáticas como la pareja y a juego con ésta en lo de guapas y estilosas, la cosa no podía ir mal. Además de acompañar a los novios en la entrada, en la salida y, claro está, en la fiesta, una de las amigas se soltó y dio un discurso en honor a los novios. ¡No pudo ser más graciosa! ¡Una maravilla!

Y después el banquete. Aquí no vamos a extendernos mucho porque no queremos hablar bien de nosotros mismos. Diremos solo que… ¡Estuvimos a la altura! O eso le dijeron los invitados a nuestra Leire.

Tras el postre, ya solo faltaba levantarse de las mesas y bailar, reír, cantar, disfrutar… y pedir que el tiempo pasara lento. La juerga estaba asegurada...

 


 

Pero como en todas las bodas, el tiempo voló. El Molinar se vació de gente, llenándose de recuerdos de una boda con encanto que tuvo todos los ingredientes que requiere una boda. Novios, amigas, amigos, familia… y grandes dosis de alegría y felicidad.

 

Gracias Maite y Claudio. Trabajar con gente así es una delicia. ¡Sed muy felices! Y gracias a todas las parejas que hacéis de nuestro trabajo, un verdadero placer. 

 

 

 

¡Nos vemos pronto!

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